Publicado el

MIYAZAKI: LA DESPEDIDA, PRESUNTAMENTE

Confieso que, en mi infancia, la muy ternurista “Heidi” me irritaba un poco con ese amor infinito, con esa bondad infinita, con ese paraíso infinito, con esos espacios inabarcables que no parecían tener límites en su inmensa pulcritud. Tan infinito todo como las cuerdas del columpio de Heidi; o como los ojos y las bocas (luego volveré sobre eso) de esos personajes infantiles en fascinación permanente; o como los ríos de lágrimas que surgían de esos mismos ojos trémulos… El paroxismo de estas premisas estéticas -y hasta éticas- llegaron con “Marco”: y aun debo confesar que la infinitud de la búsqueda argentina, en combinación con mi incipiente adolescencia, acabaron, de forma definitiva, con mi paciencia. Fue ese agotamiento el que me separó definitivamente -así lo creí entonces- de la animación nipona.

Chihiro

Confieso, pues, que el mismo artesano japonés, pasados muchos años, se llevara de calle a los miembros del jurado berlinés me descolocó del todo: “El viaje de Chihiro”, en 2002, ganaba el Oso de Oro; y era la primera vez que una película de animación lo hacía, si no estoy muy equivocado. Además, se llevaba ese año el “Oscar” a la mejor película de animación. Ya en 1997, “La princesa Mononoke” había deslumbrado a una mayoría de espectadores y críticos, por igual.

Podéis leer en estos enlaces de El País un par de artículos con motivo del estreno de “El viento se levanta”, que Miyazaki asegura es su testamento artístico (aunque ya haya amenazado antes con retirarse). Dicen que es su película menos espectacular y una de las más personales y sutiles. Sea como sea, nos podemos esperar ese trabajo primoroso en los fondos, así como en los detalles de los objetos, de la vegetación y de la arquitectura; la habitual representación super-dinámica del movimiento y de las perspectivas.

Y, para terminar, si se me permite, propongo una tesis sobre ese tamaño desmesurado de los ojos de los personajes manga; y hasta sobre la esbeltez de sus extremidades: imagino que esa estilización japonesa responde a una profunda e inconfesada insatisfacción  de todo un pueblo que, por lo que se ve, asume e interioriza como “ideal” otro tipo de paradigmas o cánones de belleza, muy diferentes a los de su propio físico. No sé si es una expresión de la predominancia universal de Occidente en ese aspecto, o si los pueblos orientales lo “acatan”, de forma más o menos voluntaria. Sé que para muchos lo que planteo no debe ser más que una mera “cuestión retórica”, quizá intrascendente: puede… En fin, ahí lo dejo caer.

Sin embargo -y esto es lo importante-, nadie debería dejar de fascinarse por la creatividad deslumbrante de un artista único que, al parecer, deja los trastos; trastos casi totalmente manuales, por cierto: lápices, acuarelas, tinta, témperas… No os perdáis las ya mencionadas; o “Ponyo”, “El castillo ambulante” y “Mi vecino Totoro”. Son todas ellas joyas del cine animado.

Anuncios

Acerca de ofisiswithoutastone

There´s is more to the picture than meets the eye... http://sisifoavejentado.blogspot.com.es/ http://balzueleye.blogspot.com.es/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s