Cáncer (dedicado a Paloma Chamorro y al espíritu de toda una época)

Jesús Ferrero lo ha dicho: el cáncer nos asola. O eso parece. La última ha sido Paloma Chamorro. No la conocí, claro, pero formó parte -una muy importante- de mi vida. Ella lo hizo, como de la mía, de la de muchos “bichos raros” (que entonces no lo éramos tanto: la “rareza” era una suerte de virtud bien entendida y bastante extendida: ¡de poco nos ha servido!). Su programa “La Edad de Oro” duró apenas dos años, pero fueron decisivos e intensos. Por supuesto, las “fuerzas vivas” al timón de lo correcto (aunque la obsesión por la corrección de los que mandaban entonces era de otro tipo, claro está; no obstante, la obcecación y las nefastas consecuencias de la misma aún perviven en diferentes huéspedes, perfectamente fanáticos e intransigentes, con el agravante de “presunto liberalismo”) opinaron que su digno buque no debía consentir cruzarse en el ancho mar con semejante barcaza de dementes, viciosos, iconoclastas, minoritarios y transgresores de todo lo más sagrado, ya fuera ésto civil, religioso o militar.

Por supuesto, no podemos pensar en una “plaga bíblica” que se ceba en España tan solo. Pienso en Bowie y en tantos otros… El útimo ha sido John Wetton. ¿Cáncer?… Lo más probable. Imagino que es un “modo de vida”… Entonces, tal vez, estemos muchos condenados, ¿no es así?… Lo cierto es que lo que dice Jesús Ferrero en El Mundo del 31 de enero de 2017 no suena tan descabellado: creo en la “especificidad” hispana. Por supuesto, se puede englobar en el contexto europeo u occidental; pero algo nos diferencia: el desproporcionado peso de la DESILUSIÓN, del RENCOR y de la CONTRADICCIÓN en la química venenosa de nuestro pasado y de nuestro entorno.

Una vieja amiga (creo que podría añadir: de la infancia) me prestó un libro cuyo autor no consigo recordar, aunque sí podría asegurar que era centroeuropeo; austriaco, creo. El nombre de aquellas memorias (se trataba de un libro autobiográfico) era perfectamente recordable: “Cáncer”… La tesis de aquella obra tremenda era muy simple: el cáncer nos corroe con los ácidos de la infelicidad, el estrés y la tristeza. Ella, mi vieja amiga, padeció, en las carnes de uno de sus más directamente allegados, la maldición de la enfermedad, pero terminó “vacunándose” con el antídoto (cuya eficacia nunca ha sido del todo probada) de un matrimonio pronto y muy ventajoso; espero que, además, haya sido feliz. He perdido el contacto, así que desconozco el resultado de tal “experimento”. Por descontado, les deseo a ambos una larga y fructífera vida… juntos.

Esa tesis (a estas alturas, no creo que la desconozca nadie) me ha rondado la cabeza desde la lectura de aquel libro, bastante próxima en el tiempo a mis momentos vitales culminantes: coincidentes con algunos de los más lamentables y decisivos (no de la misma forma en que “La Edad de Oro” o el “Auambabulubabalambabú”, del ínclito Luís Avín, me afectaron decisivamente) encuentros, decisiones e indecisiones de mi propia vida; valga la redundancia. Casualmente, aquello se desencadenó en Madrid, así que la “Movida” se imbricaba, de algún modo, con lo que me pasaría entonces… Pero la decadencia ya se palpaba en el ambiente: recuerdo a Poch, el cantante de “Derribos Arias”, literalmente demente, con sus gafas rotas por el puente, pegadas con cinta aislante o celo, sentado solo, balbuceando incoherencias y la mirada perdida, en la mesa de una pizzeria de mala muerte en Malasaña. Corría el año 1991. Moriría Poch no muchos años después de aquella visión espectral de una época, entonces ya en pleno desmantelamiento… ¿Os acordáis, viejos e ilusionados votantes de un partido socialista aún vivo? (o eso parecía).

Creo que no ofenderé a nadie si me permito sacar a colación a otro donostiarra bastante demente (o demencial: buena persona, en todo caso) con el que coincidí en esta “aventura”: el fundador de “Duncan Dhu”, Juanra Viles. Acabo de averiguar que finalizó sus devaneos “artísticos” al encauzar su vida, adecuadamente, a través de los “almamáteres” de Deusto y del Peneuve (sin duda, ¡sentó la cabeza!: ser de buena familia es lo que tiene). Sea como sea, a un pobre cántabro ex-votante socialista, como mucho, se le habrá podido permitir ser testigo de estas fructíferas trayectorias; o, por el contrario, aspirar a más, sí, mas tan solo mediante la venta al diablo y la renuncia de una identidad que parece que no se ha dejado cuajar nunca… Os sacaré de dudas: Juanra y yo compartimos habitación en la misma pensión de Lejona, en la que ambos solíamos ver “La Edad de Oro”; eso cuando Jose Ferreño (más tarde conocido como Andoni Ferreño) y sus secuaces de CC. de la Información nos lo permitían. Con frecuencia le llamaba “Felipe” a Juanra, no sin cierta malicia. Él abandonó los estudios de Bellas Artes. Yo no… Por eso él ahora es político y… yo no (y porque él es ciudadano de la “Perla del Cantábrico”, superpotencia cultural, industrial, playera, paisajística y gastronómica global, claro; yo sólo nací y habito una entelequia, al borde de la consunción y de la más absoluta irrelevancia, llamada Santander: no está mal Santander; lo malo es que ya ni los de aquí lo sabemos… ¡no digamos las oligarquías político-económicas o los de la propia tele, incluida TVE!).

¿Ven cómo salen los “venenos” a relucir?… No es tan difícil adivinarlo: la división, el rencor, la decepción, la desilusión de los buenos: de los que habremos dedicado la vida a esperar que nuestra lealtad y esfuerzos (nuestra buena voluntad) fuesen ALGÚN DÍA premiados, reconocidos… La traición, la mediocridad, la manipulación, la escisión, el maniqueismo, el victimismo consentido y subvencionado, la promesa siempre pospuesta “sine díe”, la acumulación de prebendas y de herencias, el inevitable fracaso: hereditario, contagioso, pero inducido, potenciado… ¡fomentado por los que creen que lo poco que tienen y queda, aún menguante y con todo, ha de ser acaparado!: por ellos.

Cainismo, se dice. Cancerismo, me tomo la libertad de “inventar”: un veneno lento y a muy largo plazo. Aleatorio, pero de incidencia creciente, con los años. Los buitres nos contemplan: los propios y los ajenos… Por eso te debo recordar a ti, Paloma: ave rendentora, que se extingue en todo, salvo en nuestro recuerdo: siempre volarás en él y con los que aún conservamos tu voz y tu imagen, grabadas e indelebles, como símbolos de una época quizá no tan luminosa, después de todo, pero sí esperanzada.

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Nobilísimo certificado de defunción (Dylan, Bob)

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“Black Star”, David Bowie… Tal vez debería santificar el silencio de mi estudio, mientras trato de escribir algo coherente. Sin embargo, esta música es perfecta para “ilustrar” -¿o ambientar?– las ideas desordenadas y no sé si estúpidas que me quieren brotar. Porque hoy es el día del Nobel de Dylan (también el de la muerte de Darío Fo; aunque él vino de otro universo, fuera de mi jurisdicción), pero es este espíritu como funéreo -recordado, también, por la reciente despedida de Leonard Cohen; que me retrotrae, a su vez, al rostro amostachado y la despejada cabeza de Sábato, cuando pronunciaba, en semipenumbra y junto al Paraninfo de la Magdalena, como un espectro, aquel “adios, amigos, ésta será la útima vez que nos veamos”, anticipándose quizá demasiado a su partida definitiva- el que me impulsa a soltar las desordenadas estupideces que, acaso, algunos os animéis a leer ahora, cuasi-heróicos.

Los fuegos artificiales se han desatado, por fin, cuando al bueno de Zimmerman le han concedido, ¡albricias!, un premio que es mucho más que esto: es un símbolo. Es por ello, precisamente, que se prodiga tan poco -o nada- el Nobel por estas tierras, empeñadas en desprenderse de significación y de entidad, como muy bien pudimos contemplar en el día de ayer. Bueno, y hoy; que tanto da ya un día que otro, correoso o no… ¿Y cuáles son las tierras simbólicas de este Nobel atípico? ¿Las de Duluth, Minnesota? ¿Estados Unidos? ¿Las de la Generación Beat, tal vez? ¿La electricidad hippie de los años 60?… Lo cierto es que el trovador llega más allá: es Miembro Fundador de un país imaginario llamado “Rock & Roll”. Y, como tal, los subditos de este país sin fronteras lo celebran… lo celebramos.

No quisiera aguar fiestas ni deslucir homenajes, pero no me voy a guardar para mí lo que tal vez sea -de todos modos y tan solo- una pobre, desmoralizada, estúpida, desordenada, enmarañada… corazonada: este premio es un acta de defunción; tácita, pero elocuente. Los académicos suecos quizá se lo conceden a Dylan antes de que… ¿sea demasiado tarde?… Los nórdicos son conscientes de su labor universal de “certificadores de símbolos”. Por eso es tan importante, en la práctica, la potencia y la amplificación cultural, política y económica que respalda a la mayoría de los galardonados (por mucho que la Academia, a remolque de esta “globalización” acaso en exceso bendecida, se haya empeñado en extender su horizonte en tiempos recientes), ya que los símbolos y la cultura sólida y apabullante se imponen desde posiciones de preeminencia. Pensar de otro modo es pecar de ingenuidad.

Pero no me inquieta ni me incomoda esta certeza: que Dylan es un símbolo que TAMBIÉN ha ejercido su influencia y ha dejado su huella EN MÍ; en nosotros. Quizá no la misma -ni con la misma potencia y profundidad- que en un nativo norteamericano contemporáneo del propio Dylan, por supuesto… Mas inducida, impuesta, o no, su figura ha sido reverenciada y disfrutada por nosotros, sin duda: aún sin saber qué pronunciaba y contaba el viejo Bob, a través de su a menudo críptico -y siempre muy nasal- “drawl”, ¡claro que lo hicimos!… Eso sin mencionar cierto “himno eclesiástico” (de libérrima traducción al español) que, me temo, todos hemos cantado… ¡Bueno!… Un servidor tuvo la suerte de poder empaparse de sus textos, al fin, a unas edades algo tardías; pero sin profundizar en ellos, debo admitirlo: ha sido siempre, o casi siempre, la música la que se ha impuesto al texto: la “actitud”; por así decirlo.

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Admitido esto, reconozco la trascendencia de su influencia: superficial o no, él -junto al resto de fundadores y seguidores de un país ensoñado, que ya parece en estado de descomposición- ha configurado un “imaginario” que, para bien o para mal, nos ha ido permeando a dos o tres generaciones de habitantes, al menos, en el ámbito universal del “Rock & Roll”… Esto no es -ni lo pretende ser- un estudio pormenorizado de ese proceso larguísimo, ni de esa influencia, tratada a través de una discografía un millón de veces glosada: como ya anuncié, se trata de lanzar la idea de que sólo algunos moribundos de mérito alcanzan la gloria en vida… Y es que, aunque a Robert Allen Zimmerman le resten dos o tres décadas más entre los vivos, no es su muerte la que “anuncia” o vaticina este premio: es la de un modo de ver, escuchar, sentir y vivir un tiempo, y hasta una época entera… En un país ilimitado, que se nutrió de millones de sueños, belleza e ilusiones, por muy absurdos, rotos, extravagantes o decadentes que éstos fueran; igual que lo hizo de dramas, sobresaltos, vacío y decepciones.

Ni siquiera el “imperialismo” nos disuadió; ni tampoco nos desunió a sus siempre voluntarios súbditos, quienes ahora contemplamos, entre atónitos y resignados, el advenimiento de esta nueva “Era Atómica”: atomizada, más bien; atrapada en La Red de Redes: el más absoluto Infinito de la más absoluta Nada… Y es que sólo adquiere sentido (una aspiración a) la ausencia de fronteras cuando existe, al menos, una: esto es una paradoja. Supongo.

Post data y agradecimientos: Gracias, Vincent, Cochran, Cohen, Davies, Reed, Cale, Lennon (& Macca), Simon, Morrison, Morrison, Mitchell, Young, Fogerty, Newman, Wilson, McGuinn, Jagger, Buckley, Walker, Van Vliet, Zappa, Cash, Parsons, Townshend, Bowie, Pop, Thunders, Curtis, Cave, Chilton, Springsteen, Murphy, Thompson, Jansch, Drake, Wyatt, Waits, Barrett, Waters, Gilmour, Martyn, Costello, Gabriel, Hammill, Hell, Verlaine (Tom), Patti, Petty, Strummer, Lowe, Weller, Stipe, Tweedy, Yoakam, Yorke… ¡y tantos otros!, gracias.

Lo intangible (la utilidad de la cultura)

“No es cierto que la persona culta, en sus ensoñaciones espiritualistas, vea lo que no hay. Lo cierto es justo lo contrario: que la persona inculta, ignorante, no ve lo que hay. Así, por no abandonar los ejemplos citados (previamente, en el texto: una universitaria burguesa y un fontanero), la belleza —la del mundo y la del alma— pasa por delante de sus ojos constantemente sin que sea capaz de percibirla. O si prefieren decirlo con diferentes palabras: la persona culta no solo dispone de un mundo interior más rico, sino que penetra en el interior del mundo. De la otra persona, hemos dicho antes que no sabe que no sabe, lo que significa, en resumidas cuentas y a la luz de todo lo que hemos planteado a continuación, que lo que de veras no sabe es lo que se pierde.”

Manuel Cruz es catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona.

Me ha gustado esta reflexión que, sobre la naturaleza y pertinencia de la CULTURA -sí: con mayúsculas- hacía, ayer mismo, el citado Manuel Cruz, en el diario El País. Os enlazo al artículo de opinión completo AQUÍ.

Lo que me recuerda que, ya hace algún tiempo, edité esta entrada en el blog.

Además, creo que es pertinente, en este contexto, aludir a cierto hecho: la restauración de una obra de arte. La esculpió un tal Miguel Ángel, nada menos… Y si alguien no le encuentra relación a una cosa con la otra, léase entonces la crónica de una salvajada, perpetrada en nombre de no sé qué ideas… No obstante, y sin duda, ejecutada por gentes brutales, ignorantes y sin cultura; de ésas a las que “Roma no les llamaba”. Ideologías aparte (les aseguro que es en religión en lo último que piensa este laico y agnóstico, servidor de ustedes, cuando escucha un oratorio o una cantata de Bach), conviene distinguir lo Sublime del contexto histórico e ideológico en que se sedimenta y genera el Arte: si el uno es difícil de entender sin el otro, es claro que lo eterno, lo que alcanza la grandeza de la inmortalidad, de lo clásico y universal, se aparta y se eleva por encima de ideologías y de prejuicios.

Lamentablemente, las bestias que se jactan de su ignorancia y de su desprecio a todo lo que nos une (a ese aludido espíritu eterno y universal), también parecen inmortales… y cuasi-universales. Véase, si no, a qué me refiero.

Para que le deis al tarro un poco.

EL COLOR: recapitulación

Los conceptos y elementos clave que habremos de tener en cuenta en la apreciación del complejo mundo de los COLORES son los siguientes:

  • La naturaleza ondulatoria de la luz (suma de distintas longitudes de onda). La luz como fracción minúscula del ESPECTRO ELECTROMAGNÉTICO (la luz es ENERGÍA VISIBLE).
  • La REFRACCIÓN de la luz blanca (Isaac Newton, 1666): ESPECTRO CROMÁTICO o IRIS (siete franjas que oscilan entre el violeta -430 nanómetros- y el rojo -780 nanómetros).
  • La REFLEXIÓN, como fenómeno de absorción -por parte de la superficie de los objetos y en presencia de la luz- y posterior “devolución” de algunas longitudes de onda (en combinación compleja, casi siempre: esto genera los infinitos matices captados), las cuales pueden ser percibidas por un observador.
  • La TEMPERATURA DE COLOR de la luz blanca (en grados Kelvin), o dominancia de algunas longitudes de onda sobre otras (luz de día: +/- 5400º K). De importantísima influencia ambiental y psicológica; y decisiva en fotografía.
  • MEZCLAS CROMÁTICAS: aditivas y sustractivas. MM. ADITIVAS: Colores luz; los primarios son el Rojo, el Azul y el Verde (se llaman aditivas porque las mezclas siempre resultan en colores-luz más luminosos). MM. SUSTRACTIVAS: Colores pigmento; los primarios son el Magenta, el Amarillo y el Cián (se llaman sustractivas porque las mezclas siempre resultan en colores-pigmento menos luminosos).
  • El CÍRCULO CROMÁTICO como sistema básico de ordenación de los colores (sobre todo en mezcla sustractiva). COLORES COMPLEMENTARIOS: su mezcla, en teoría, resulta en NEGRO.
  • Los 3 PARÁMETROS DE IDENTIFICACIÓN Y CLASIFICACIÓN CROMÁTICA: TONO, SATURACIÓN y LUMINOSIDAD.
  • MODELOS TRIDIMENSIONALES de clasificación cromática: Doble cono de Ostwald, Triángulo y cono CIE, Cubo de Hickethier, etc. Todos se basan en un eje longitudinal de escala en grises (los “polos” opuestos son el blanco y el negro) y en un círculo cromático, a modo de “ecuador”.
  • SIMBOLISMO DE LOS COLORES. Tema de gran complejidad y difícil de precisar. Depende, en gran medida, de factores personales y culturales. No obstante, suelen admitirse algunos “universales” (como la severidad del NEGRO, la pureza del blanco o la pasión y agresividad del ROJO). GAMAS.
  • CONTRASTES. El CONTRASTE SIMULTÁNEO como evidencia de la relatividad de la percepción cromática, siempre compleja.

De un tiempo en que la música popular emitía no sólo sonidos, sino también iconos de vigencia universal.

Al día

Será difícil: mantenernos al día; al ser este medio, en esencia, una herramienta docente. No obstante, ojeo la prensa digital y los noticieros en T.V. y no puedo evitar toparme con un mundo estival que sigue y sigue… Otras cuestiones (los obituarios se están convirtiendo en un triste “clásico”: ahora es Elli Wallach) no se atienen ni a épocas ni a calendarios. Pero a ninguno se nos escapa que, el que más y el que menos, ha terminado agotado: yo el primero.

Os pongo, pues, un poco al día:

  • Exposición de HENRI CARTIER-BRESSON en Madrid (Fundación “Mapfre”). Por supuesto, no os la podría recomendar lo bastante: Cartier-Bresson es ESENCIAL para entender QUÉ ES fotografiar: una técnica, una búsqueda, una obsesión, un arte…
  • La ya mencionada desaparición de Elli Wallach: tal vez lo recordaréis por “Baby Doll” de Elia Kazan, “Misfits” de John Huston, “Los siete magníficos” (J. Sturges), “El Padrino-III” (Coppola), “Mystic River” (Eastwood), “Wall Street 2” (Oliver Stone), “El escritor” (R. Polanski)… Pero es, tal vez y sobre todo, recordado por haber sido “el feo” en “El bueno, el feo y el malo”, de Sergio Leone. Un tipo de rostro “difícil”, con una mirada entre tierna y taladrante y una nariz con personalidad; simpático y vulnerable, nunca pasaba desapercibido.
  • Me tomo la libertad de llamaros la atención sobre una película relativamente modesta: “Violette”, de Martin Provost. Si tan siquiera fuese por la descripción que hace de un personaje torturado, inseguro, insatisfecho, hipersensible, desafortunado (sólo relativamente, ya que contó con su talento y con el reconocimiento decisivo, y más o menos desinteresado, de “pro-hombres” y de “pro-mujeres”. Además, al final de su no muy prolongada vida, disfrutó de un reconocimiento más generalizado y de la consiguiente fama), que no es otra que la escritora Violette Leduc, una especie de “existencialista visceral” y “free-lance”, hoy en día poco o nada leída… En fin: que si tan sólo fuera por conocer a alguien así, ya merecería la pena ver la película. Destaco en este apartado, para terminar, el ejemplar respeto -no carente de mordiente crítica- que la Cultura Francesa muestra hacia sí misma… Pero supongo que esto es algo que no se improvisa.

Foto matón

  • He ido dejando pendiente, un poco por desidia, el merecido homenaje al creador del terrible “ALIEN”: H. R. Giger. Si habéis visto las películas (incluída “Prometheus”), entonces sabréis a qué me refiero. Pocos creadores gráficos han tenido un estilo tan reconocible dentro del ámbito figurativo, que, por sistema, ha solido ser subestimado por el “mainstream” contemporáneo, dominante de las directrices del gusto desde hace, al menos, setenta años. Sin embargo a Giger no le fue nada mal: un talento tan superdotado en la técnica y en su “visionarismo” (yo lo llamaría, más bien, “pesadillismo”, perfecto ilustrador de otros mundos afines, como el del escritor H. P. Lovecraft) no podía pasar desapercibido. Entre místico y demoníaco, todo lo que Giger creaba poseía resonancias inquietantes pero fascinantes.

Piloto alienígena

 

Turner en Cannes

Nada que ver con el canal temático TCM (“Turner Classic Movies”), se trata de uno de mis pintores favoritos, lo que, si habéis visto algunos de mis vanos intentos por alcanzar la gloria (disculpad mi auto-cita), no debería extrañaros.

Sin título

Los elementos, a priori, pintan bien… ¡nunca mejor dicho!: una exquisita película inglesa concebida por uno de sus más personales cineastas, Mike Leigh. Se ha presentado en Cannes y ha gustado bastante, al parecer. Yo creo que iré a verla.

El cómic ya está en Christie´s (¡qué suerte para los propietarios de los originales!)

¿Consagración o nuevo “nicho de mercado”?… Según tendáis a la candidez o al cinismo, optad por una opción o la otra. En cualquier caso, parece que las planchas originales del cómic ya se cotizan… tras la desaparición de sus autores, claro. ¡Adjudicado!…

Leed este artículo de “El País”…

MUÑOZ MOLINA REFLEXIONA SOBRE EL “AURA” DEL PASADO: EN TORNO A LA MERCANTILIZACIÓN DE LA NOSTALGIA

Creo que no es tan solo uno de esos temas “tangenciales” en el mundo de la IMAGEN: en este fenómeno -aquí tratado por Antonio Muñoz Molina- radica una buena parte del misterio de un buen negocio universal. Vale la pena reflexionar sobre los mecanismos de la fascinación… y la COTIZACIÓN. A ver qué os parece…

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/02/14/actualidad/1392375499_356159.html

Un ropavejero, por Eugene Atget

MILLÁS, ENCARECIDAMENTE (FIN DE AÑO, FIN DE CICLO)

Imagen

Algo me dice que esta imagen es la correcta, pero aun no sé muy bien por qué… Ya lo averiguaré. Por cierto: se trata de un hombre solo, atrapado por la mayoría enfurecida y estúpida. No puedo evitar sentirme identificado, aunque sea una guerra civil extranjera.

Leedlo: esto. Para haceros un poco más sabios.

Y luego que nadie me pregunte para qué sirve nada de nada, porque lo más importante no tiene cabida en un “presupuesto” o en un “mercado”… ¡O sí, pero es muy, muy difícil explicar en qué consiste ese particular tipo de “valor”, si no se experimenta en las propias carnes!… Sólo os diré una cosa: cuando os hayan arrebatado todo, si ese día llega (¡Dios no lo quiera!… aunque Él poco influirá en ello), lo intangible será lo más valioso; lo realmente imprescindible.

Pensad en ello mientras tecleáis con el “esmarfoun” una frase (con veinte faltas de ortografía) para el enésimo “guasap” del día…

¡Feliz año!

P. D.: Manteneos atentos, que en breve puedo poner en el blog datos o material MUY importantes.

¿PARA QUÉ SIRVE LA CÚPULA DE SAN PEDRO? (Savater opina)

(Savater critica) “…esta época que tiende a medir todo en función de su rentabilidad, eficacia y productividad constatable en detrimento de la formación cultural y de las humanidades, olvidando que el saber, la cultura y las artes son las que moldean y modelan a las personas. “La preponderancia de la rentabilidad económica del aprendizaje y la formación laboral que se transmite no son desdeñables, sin duda”, reconoce el escritor, que en un pasaje de su libro afirma: “Educar no es solo preparar empleados, sino ante todo ciudadanos e incluso personas plena y conscientemente humanas, porque educar es cultivar la humanidad y no solo preparar para triunfar en el mercado laboral. Esa es la verdadera rentabilidad democrática de la formación educativa y de la adquisición de esa riqueza es algo cuya reivindicación nunca debe abandonarse”.”

Si os interesa, ved este enlace.

En el interior de lo “inservible” (Autor: Me, Myself & I)

 

DANTO (ha muerto)

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Arthur C. Danto, by Consuelo Bautista

Hace unos días moría un importante comentarista del arte moderno: Arthur C. Danto. No creo que para ninguno de vosotros ese nombre signifique gran cosa, pero hace años, en Estados Unidos, que es como decir en el “Centro del Imperio” (o sea: donde HAY que estar para enunciar ciertas ideas relevantes y ser escuchado), el señor Danto planteó algunas cuestiones teóricas sobre el valor y la enjundia del arte conceptual y otras corrientes modernísimas.

Os enlazo con un par de artículos en El País: uno de ellos es una entrevista que ya tiene unos años. Creo que os puede interesar y que os puede ayudar a entender algunas ideas dignas de ser debatidas. De nada.