Rosalía y su “fenomenología” (y bastante más allá)

Dice Fernando Navarro en “El País”… (aquí).

Veamos… El artículo es taaaaaaaaaan largo que apenas puede disimular que el autor y su medio están al servicio de la potente industria AUDIOVISUAL (subrayo ambas palabras) catalana, que no española; ya que ésta cumple el papel de sierva rendida, ahogada en pleitesías, de aquélla; y de la vasca, claro, cada vez más potente y autónoma, aunque siempre lo fuera.

Plantearse si fue primero el talento (el huevo) o el poderío hegemónico (el buitre), nos aboca a un debate “retórico” y, por lo tanto, superfluo: como todo lo que se refiere, en este “país”, a la dicotomía “Ellos-resto de España”. Es de lamentar -y, para mí, muy obvio- que el desequilibrio a su favor se acrecienta tanto, día a día, que, si no fuera por el gran foco central y contrapeso relativo que representa Madrid (¿como crisol?: Madrid está plagado de creativos/técnicos/periodistas catalanes y vascos, por si alguien no se había percatado), la presencia de lo español en España sería apenas residual… ¡Y que nadie se precipite a asociar la cuasi-proscrita España, la pobre, con un sesgo nacionalista superficial y despretigiado en sí mismo!… casi siempre, auto-denigrado.

Sea como sea, y por lo tanto, el hecho es que es en Barcelona donde surge una chiquita hermosa y de talento; con formación y con la cabeza bien amueblá (el “acento” aquí no es baladí); con todas las “pintas” y los atributos típicos de ser charnega, pero sin serlo; y apoyada por creadores que conocen la potencia evocadora y universal (¡ahí es nada y ahí les duele a algunos!) de la iconografía hispana: la de la buena y hasta la de la mala, que es la más kitsch y cutre: el talento LIBRE sabe manejar todos los registros a su antojo, incluídas las paradojas.

 

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La puesta en escena de Rosalía responde, pues, a un concepto global (e internacionalista) bien planificado, no me cabe duda; pero sospecho que en ningún otro sitio más que en Barcelona habría sido posible este fenómeno… Igual que lo fue, en su momento (¡qué mala memoria se tiene en este país, sea lo que sea “este” país!), el cine de Bigas Luna. Funcionaba éste como sublimación y destilación de lo jamónico, del aroma a burdel de carretera o de los vicios más exaltados -bajos y brutos, pero también fatalistas- de cierta alma irremediable y trágica: la española. La “distancia” con que se contempla ésta desde Barcelona juega, supongo (tampoco deberíamos olvidar a Vicente Aranda, por supuesto), a su favor… Con todo, se diría que vivimos unos tiempos en los que a ellos les ha cansado la manipulación constante de un juguetito tan rentable y fructífero… ¡pero no!: véase Rosalía.

Por tanto… Lo que me resulta curioso e irónico (no tanto sorprendente) es que, una vez más, sea Cataluña el foco de otro fenómeno comercial “español” -como lo fue la rumba, en su momento-, que se afianza por sus propios méritos y solidez indudables.

La ironía, claro, surge del contexto histórico específico actual… Por si aún no había quedado claro: Rosalía -nombre español, ¡ojo!; como el del “BilbAo Exhibition Centre” *se nutre de y se lucra con elementos de lo más puramente hispano, en medio de un proceso de humillación y desprestigio galopante, precisamente, de tales elementos icónicos y culturales, así como de su propia raíz social “charnega”.

Uno se pregunta si la fuerza de dicho substrato es auténtico; arraigado en la CATALUÑA REAL con la suficiente fuerza como para permitirnos el lujo de vivir todos despreocupados, como si de un proceso “normal” de reequilibrio de fuerzas, por así decirlo, se tratase; o si, por el contrario, asistimos una vez más, impotentes y desmoralizados, al expolio interesado y avieso (malintencionado) de una mera imagen tópica, que vende más abroad que cierta idea de lo catalán, aislada y autónoma de lo español… Me pregunto si las tensiones a las que ahora se somete, con brutalidad, a esta simbiosis secular y lógica serán lo bastante devastadoras como para que los catalanes renieguen, algún día y del todo, a los beneficios que ellos, muy fundamentalmente, han obtenido y aún obtienen de esa idea de España.

Rosalía parece haber surgido en esta coyuntura histórica para ofrecernos, humildemente, una respuesta disfrutable y de estilo internacional. ¿No lo creen?… Decidan ustedes qué tipo de respuesta es ésta… Sobre las consecuencias insoslayables que nos aguardan, a la vuelta de la esquina, yo ya tengo mis propias ideas; pero ése es otro cantar… ¡que no me resisto a desarrollar en mi Reflexión ulterior!

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* Resulta llamativo que las denominaciones en castellano de ciertas localidades periféricas del “estado español” sólo parezcan válidas fuera del mismo; al tiempo, se tiende a imponer -o, de hecho, así se hace- el uso indiscriminado de los toponímicos vernáculos, reales o inventados, a todos los maketos… ¡Al fin y al cabo, como creo que ya he dicho antes tantas veces, “Bilbao” es una especie de trade-mark cuyo valor no conviene despreciar!… A propósito: ¡¿qué clase de imbécil ha consentido que, dentro de las fronteras españolas, se gaste el dinero en cambiar TODAS las indicaciones en las que se rotulaba Burdeos por otras en las que se indica el camino a Bordeaux?!… Como ven, el grado de delirio auto-denigrativo aquí alcanzado supera todos los límites tolerables de oprobio y humillación.

P.D.: La temática “conceptual” de “El mal querer”, por descontado, se regodea en las doctrinas o alusiones de cierta corriente de pensamiento contemporánea, con lo que se asegura la atención y las simpatías del “mainstream”; de la océana inmensidad de lo más puramente gregario. Y no digo más.

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REFLEXIÓN ULTERIOR: Me atrevo a sugerir la necesidad de un impulso nuevo: el de OTRA España cogiendo su propio toro por los cuernos; el de una España distinta -¡pero más auténtica, y con mayor respeto por sus raíces!- que se atreva a no dejar en manos de los que la desprecian su regeneración (espiritual y cultural) y su reconstrucción (material y demográfica, incluso); a hacerlo así, como novedad histórica, porque siempre la desidia o la impotencia le han impulsado a ceder a los que no creen en ella los instrumentos y el poder para elaborar tan solo componendas y trampas, diseñadas para su desprecio y empeñadas en su entierro.

Que España ha de cambiar (a mejor, a diferente: se entiende) debería ser asumido por los propios españoles le-a-les; y son ellos, precisamente, los que habrían de acometer ese proyecto: sin el paternalismo y arrogancia demostrada por unos “amos” que fomentan cada día entre nosotros (desde medios, políticas y educación) una mentalidad de siervos, despreocupados, indulgentes e individualistas.

Habrá quien piense que me empeño en tomar el rábano por unas hojas absurdas; que no se sabe muy bien de qué hablo o a qué me refiero… ¡¿Rosalía?!… ¡¿Humillación o “deconstrucción” de España?!… Será que yo veo síntomas, indicios por todos lados: pero es que los hay, ¡y los ha habido siempre!

No es la primera vez (y no será la última, me temo) que yo señale estos indicios y síntomas. Creo que ya es hora de dejar de ignorarlos… ¡Pero gracias por la música y por el talento, gracias!… Es sólo que a los demás también nos gustaría tener la oportunidad y los medios para hacerlos crecer: de, por y entre nosotros; sin ofender a nadie.

 

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Cáncer (dedicado a Paloma Chamorro y al espíritu de toda una época)

Jesús Ferrero lo ha dicho: el cáncer nos asola. O eso parece. La última ha sido Paloma Chamorro. No la conocí, claro, pero formó parte -una muy importante- de mi vida. Ella lo hizo, como de la mía, de la de muchos “bichos raros” (que entonces no lo éramos tanto: la “rareza” era una suerte de virtud bien entendida y bastante extendida: ¡de poco nos ha servido!). Su programa “La Edad de Oro” duró apenas dos años, pero fueron decisivos e intensos. Por supuesto, las “fuerzas vivas” al timón de lo correcto (aunque la obsesión por la corrección de los que mandaban entonces era de otro tipo, claro está; no obstante, la obcecación y las nefastas consecuencias de la misma aún perviven en diferentes huéspedes, perfectamente fanáticos e intransigentes, con el agravante de “presunto liberalismo”) opinaron que su digno buque no debía consentir cruzarse en el ancho mar con semejante barcaza de dementes, viciosos, iconoclastas, minoritarios y transgresores de todo lo más sagrado, ya fuera ésto civil, religioso o militar.

Por supuesto, no podemos pensar en una “plaga bíblica” que se ceba en España tan solo. Pienso en Bowie y en tantos otros… El útimo ha sido John Wetton. ¿Cáncer?… Lo más probable. Imagino que es un “modo de vida”… Entonces, tal vez, estemos muchos condenados, ¿no es así?… Lo cierto es que lo que dice Jesús Ferrero en El Mundo del 31 de enero de 2017 no suena tan descabellado: creo en la “especificidad” hispana. Por supuesto, se puede englobar en el contexto europeo u occidental; pero algo nos diferencia: el desproporcionado peso de la DESILUSIÓN, del RENCOR y de la CONTRADICCIÓN en la química venenosa de nuestro pasado y de nuestro entorno.

Una vieja amiga (creo que podría añadir: de la infancia) me prestó un libro cuyo autor no consigo recordar, aunque sí podría asegurar que era centroeuropeo; austriaco, creo. El nombre de aquellas memorias (se trataba de un libro autobiográfico) era perfectamente recordable: “Cáncer”… La tesis de aquella obra tremenda era muy simple: el cáncer nos corroe con los ácidos de la infelicidad, el estrés y la tristeza. Ella, mi vieja amiga, padeció, en las carnes de uno de sus más directamente allegados, la maldición de la enfermedad, pero terminó “vacunándose” con el antídoto (cuya eficacia nunca ha sido del todo probada) de un matrimonio pronto y muy ventajoso; espero que, además, haya sido feliz. He perdido el contacto, así que desconozco el resultado de tal “experimento”. Por descontado, les deseo a ambos una larga y fructífera vida… juntos.

Esa tesis (a estas alturas, no creo que la desconozca nadie) me ha rondado la cabeza desde la lectura de aquel libro, bastante próxima en el tiempo a mis momentos vitales culminantes: coincidentes con algunos de los más lamentables y decisivos (no de la misma forma en que “La Edad de Oro” o el “Auambabulubabalambabú”, del ínclito Luís Avín, me afectaron decisivamente) encuentros, decisiones e indecisiones de mi propia vida; valga la redundancia. Casualmente, aquello se desencadenó en Madrid, así que la “Movida” se imbricaba, de algún modo, con lo que me pasaría entonces… Pero la decadencia ya se palpaba en el ambiente: recuerdo a Poch, el cantante de “Derribos Arias”, literalmente demente, con sus gafas rotas por el puente, pegadas con cinta aislante o celo, sentado solo, balbuceando incoherencias y la mirada perdida, en la mesa de una pizzeria de mala muerte en Malasaña. Corría el año 1991. Moriría Poch no muchos años después de aquella visión espectral de una época, entonces ya en pleno desmantelamiento… ¿Os acordáis, viejos e ilusionados votantes de un partido socialista aún vivo? (o eso parecía).

Creo que no ofenderé a nadie si me permito sacar a colación a otro donostiarra bastante demente (o demencial: buena persona, en todo caso) con el que coincidí en esta “aventura”: el fundador de “Duncan Dhu”, Juanra Viles. Acabo de averiguar que finalizó sus devaneos “artísticos” al encauzar su vida, adecuadamente, a través de los “almamáteres” de Deusto y del Peneuve (sin duda, ¡sentó la cabeza!: ser de buena familia es lo que tiene). Sea como sea, a un pobre cántabro ex-votante socialista, como mucho, se le habrá podido permitir ser testigo de estas fructíferas trayectorias; o, por el contrario, aspirar a más, sí, mas tan solo mediante la venta al diablo y la renuncia de una identidad que parece que no se ha dejado cuajar nunca… Os sacaré de dudas: Juanra y yo compartimos habitación en la misma pensión de Lejona, en la que ambos solíamos ver “La Edad de Oro”; eso cuando Jose Ferreño (más tarde conocido como Andoni Ferreño) y sus secuaces de CC. de la Información nos lo permitían. Con frecuencia le llamaba “Felipe” a Juanra, no sin cierta malicia. Él abandonó los estudios de Bellas Artes. Yo no… Por eso él ahora es político y… yo no (y porque él es ciudadano de la “Perla del Cantábrico”, superpotencia cultural, industrial, playera, paisajística y gastronómica global, claro; yo sólo nací y habito una entelequia, al borde de la consunción y de la más absoluta irrelevancia, llamada Santander: no está mal Santander; lo malo es que ya ni los de aquí lo sabemos… ¡no digamos las oligarquías político-económicas o los de la propia tele, incluida TVE!).

¿Ven cómo salen los “venenos” a relucir?… No es tan difícil adivinarlo: la división, el rencor, la decepción, la desilusión de los buenos: de los que habremos dedicado la vida a esperar que nuestra lealtad y esfuerzos (nuestra buena voluntad) fuesen ALGÚN DÍA premiados, reconocidos… La traición, la mediocridad, la manipulación, la escisión, el maniqueismo, el victimismo consentido y subvencionado, la promesa siempre pospuesta “sine díe”, la acumulación de prebendas y de herencias, el inevitable fracaso: hereditario, contagioso, pero inducido, potenciado… ¡fomentado por los que creen que lo poco que tienen y queda, aún menguante y con todo, ha de ser acaparado!: por ellos.

Cainismo, se dice. Cancerismo, me tomo la libertad de “inventar”: un veneno lento y a muy largo plazo. Aleatorio, pero de incidencia creciente, con los años. Los buitres nos contemplan: los propios y los ajenos… Por eso te debo recordar a ti, Paloma: ave rendentora, que se extingue en todo, salvo en nuestro recuerdo: siempre volarás en él y con los que aún conservamos tu voz y tu imagen, grabadas e indelebles, como símbolos de una época quizá no tan luminosa, después de todo, pero sí esperanzada.

paloma-chamorro

Paying homage to The Fall

Simplemente, me parece una obra maestra. Y describe mi estado de ánimo con una precisión inconfundible. Enjoy it!

” Stick it in the gut
Stay in the mud
They take it from the medium poor
To give it to the medium poor
Via the government poor
And give it to the poor poor
Stick it in the gut
Red composite
Wealthy philanthropist
You son of a bitch

Entranced
Entrance
Entranced”…

Fu Manchú y Ornette han salido juntos de viaje

Debemos decir adiós de nuevo: Christopher Lee y Ornette Coleman. Actor el primero, conocido por todos, imagino (Los “Drácula” de la Hammer y “El Señor de los Anillos”, al menos, me permiten suponerlo); músico de jazz, el segundo.

De Sir Christopher Lee no voy a decir casi nada, ya que le voy a dejar ese privilegio a otro “ilustre de la Serie B”: Jesús Franco (a.k.a. Jess Franco). En este enlace, que os conectará a un artículo de 2004 -Franco ya lleva muerto unos años-, podréis comprobar que los viejos maestros de cierta generación, por muy “B” y cutres que fuesen, sabían narrar; sabían escribir.

¿Lo habéis leído ya?… Poco más se puede añadir, ¿no es cierto?. Excepto que el nombre de Sir John Gielgud está mal escrito; y que, efectivamente, Mr. Lee tenía esa profesionalidad británica, esa presencia carismática, esa planta solemne que pocos poseen. Su físico estaba “diseñado” para representar las figuras en las que, no obstante y -en cierto modo- a su pesar, fue encasillado: vampiros, momias, aristócratas altivos, magos y mil y un “malos malísimos”, en un cine de medio o bajo presupuesto. Por fortuna, al final de su carrera, un blockbuster le compensó, de alguna manera, tanta fatiga en la “Serie B”: la ya mencionada saga, dirigida por Peter Jackson.

De Ornette Coleman (para los entendidos, simplemente Ornette) os diré que descoyuntó el jazz desde finales de los años 50. Él, casi solito -muchos se unirían a esta tendencia, enseguida: su inseparable Don Cherry, John Coltrane, la Escuela de Chicago, Eric Dolphy, Andrew Hill, Cecil Taylor, Jackie McLean y hasta, en cierto modo, los propios Charlie Mingus y Miles Davis, pre-revolucionarios por derecho propio-, desencadenó una onda expansiva, radical y liberadora… ¡Nunca mejor dicho!: el Free Jazz, tan característico de una época (los años 60, sobre todo), equivaldría al informalismo y la abstracción plástica más radicales (Pollock, Rothko, Stella, Rauschsenberg, De Kooning, etc.); de hecho, sería al jazz lo que el atonalismo y el serialismo significaron para la música culta.

Esa anti-música, estridente y desmadrada, tenía, sin embargo, más sentido de lo que la mayoría pudo reconocer en ella. Además, Ornette Coleman poseía un extraño don para la “melodía” (en su caso debiéramos decir, más bien, harmolodía). Baste escuchar esta joya, mil veces versioneada: “Lonely Woman”.

Se nos van ya de dos en dos… Pues eso: que descansen en paz.

Leigh, Mike / Turner, Joseph Mallord William

En estos días los amantes del buen cine, de los buenos intérpretes y de los grandes artistas, podremos disfrutar (¡¡por fin!!) de una película que, por estos parajes, se ha hecho esperar. Sin embargo, llega con la ventaja de poder ser vista en su versión original con subtítulos -para mí es una bendición, indudablemente; incluso si uno no se maneja en el idioma de Leigh, Mike y de Turner, Joseph Mallord William-. Se trata de “Mr. Turner”, dirigida, como acabo de indicar, por Mike Leigh.

Personalmente, Turner forma parte -tal vez, junto a Francis Bacon y dos o tres candidatos más- de mi personal dúo de pintores británicos modernos favoritos (de acuerdo: ya sé que Bacon nació en Irlanda). Pocos artistas se han adelantado tanto a su tiempo, y, menos aún, han sido capaces de seguir fascinando a través de -o, incluso, ya pasadas- las mil revoluciones que, desde entonces, han sobrevenido (algunos dirán que nos han asolado). Formal y conceptualmente, pocos artistas han aportado tanto y de una manera tan radical.

Por lo tanto, si aún no conocéis a este genio, supone una buena oportunidad que lo hagáis, ahora, gracias a una película de la que dicen que es primorosa en su reconstrucción histórica (marca de la casa: se trata de una producción británica), así como un dechado de arte interpretativo. Su protagonista, Timothy Spall -uno de esos feos gorditos egregios, en la vena de nuestro José Isbert o del extraordinario Charles Laughton-, al parecer (os lo confirmo en las próximas horas) elabora una composición actoral sublime; lo cual no me sorprende, viniendo de ése que fue capaz de conmovernos en la maravillosa “Secretos y mentiras”, del mismo Mike Leigh, estrenada en 1996.

Os enlazo a la página de información de la filmoteca de la calle Bonifaz. Espero que os guste e interese, si os da por hacerme caso… ¡Feliz proyección!.

El “rincón de pensar” (vayamos nosotros mismos, voluntarios, por la cuenta que nos trae)

Veamos… Esto va de… Os ruego que leáis un par de artículos muy recientes. Tan recientes, que son de hoy mismo. Así que, como véis, no hay que andar mucho para recabar -¿o se dice recawert?– “síntomas” de lo que nos pasa. De lo que siempre, o casi siempre, nos ha estado pasando, por desgracia (así que no le echéis la culpa al Ministro de todo; no os engañéis a vosotros mismos, ¿de acuerdo?… ¿Me haréis caso?).

Os ruego, pues, y os recomiendo, jóvenes estudiantes de los Bachilleratos de ambas Artes; futuros profesionales vocacionales: geniales, excelentes profesionales, del mero montón o frustrados “reponedores” de por vida… que leáis.

ESTO y ESTO… Ya puestos, ESTO y ESTO también. Y sacad vuestras propias conclusiones. ¡Ánimo! (que lo váis a necesitar).

P.D.: Se lo dedico a toda la gente MUY GRANDE que este país ha parido, y aún está pariendo; en especial, a todos los anónimos, a los desanimados, a los ya derrotados… Y un especial recuerdo, además, para todos los que sólo son nuestro lastre y ruina: para que os hundáis todos pronto, mediocres, sin “acritú”, me acuerdo de todos vosotros. Que quede constancia.

Excelente, y con siete vidas. ¡Enhorabuena a ambos por el merecido premio!

Excelente, y con siete vidas. ¡Enhorabuena a ambos por el merecido premio!

José Ramón Sánchez: Premio Nacional de Ilustración

Debería ser un orgullo para todos los cántabros que Don José Ramón Sánchez, santanderino de pro (lo demuestra que haya vuelto a residir entre nosotros, cuando lo habitual, entre los “jándalos” que emigran a Madrid, es que acaben siendo más madrileños que Cascorro… o que Leguina), haya recibido este premio. Y si no lo sabéis, pues yo os lo cuento: él es el padre de un cineasta de talento, autor de “Azul oscuro, casi negro”, “Gordos”, “Primos” y “La gran familia española”: Daniel Sánchez Arévalo; un “galgo” a quien de casta le ha venido, pues su padre es un reconocido cinéfilo, ilustrador de las maravillas del cine clásico, con su muy peculiar estilo.

Una gran familia cántabra (española, por extensión)

Ahora, si me lo permitís, os cuento algo que yo puedo contar, porque lo viví: fueron esos días de pan con chocolate, después del colegio o el instituto, en los que (y, perdón, debo INSISTIR: en los que, no “donde”) Don José Ramón nos enseñaba en la tele a dibujar con esas líneas sinuosas y siempre fluídas, que parecían salir con vida propia de los rotuladores, como si los personajes larguiruchos del dibujante, locuaz y simpático, habitasen en ellos… Por desgracia, los colores se nos escapaban a la mayoría, y yo no era una excepción. ¿Nostalgia?… Creo, honestamente, que este creador marcó una época para muchos de nosotros. Y, aún con mayor honestidad, creo que su inspiración resultó bastante mejor que “Hombres, mujeres y viceversa” (es un poner). Se lo dedico, Don José Ramón.

Eduardo Salles

Ilustrador “pos-posmoderno” mejicano (AQUÍ su blog). Sus ilustraciones me hacen pensar en el tiempo que llevo perdido, pues sus ideas bien las he podido tener yo antes, aunque nunca me puse a ello… Eduardo sí. ¡Bien por Eduardo!

En serio… Son un interesante ejercicio de “meta-lenguajes” y de mala leche: ambas cosas me interesan (sobre todo la segunda). Aprovecho, además, para sugerir este enfoque “pos-posmoderno” a mis presuntos futuros alumnos en la realización de un presunto futuro ejercicio de cartelería “pos-posmoderna”.

Colores planos e iconos de esos que véis y utilizáis día y noche, día y noche, día y noche… en una visión más allá de lo real… quise decir virtual (pues… ¿qué hay nada más real que lo virtual?)… Lo dicho: poned neurona con neurona y tratad de disparar las sinapsis, ¡hasta que salte la chispa de la inspiración!

¡Suerte, chamacos!

Vedlo AQUÍ.

Se llamaría "elipsis", en un lenguaje animado. ¡La vida está lleeeena de "elipsis" como ésta!... Tratad de evitarlo (consejo paternal)

Se llamaría “elipsis”, en un lenguaje animado. ¡La vida está lleeeena de “elipsis” como ésta!… Tratad de evitarlo (consejo paternal)

Crítica musical y comentario social

Os lo incluyo en este blog porque sé que muchos de vosotros sois artistas concienciados. Puede que os sorprenda -no sé si relativamente- el exceso de vitriolo, pero es que viene bien, de vez en cuando, para agitar a esta sociedad algo adormilada.

Se trata de esta entrada en otro blog, bien distinto a éste.

Os deseo suerte (gracias Alejandro por tu comentario en la entrada previa a ésta, aunque no sé si he entendido bien la razón por la cual os voy a resultar inolvidable), y aprovecho la coyuntura para rogaros que nunca perdáis vuestra capacidad critica e indagadora; la dignidad, en definitiva: con sólidos argumentos, no os la podrán arrebatar nunca.

¡Echadle narices (y cerebro) a la vida!…

CLÁSICO y ABSTRACTO (Buñuel, Renoir y Murnau)

Me temo que estáis liándoos vosotros solos por una única razón: NO ENTENDÉIS EL SIGNIFICADO DE CLASICO (no en este contexto): deduzco que para vosotros clásico significa antiguo. ¿Me equivoco?… En efecto: algo antiguo tiende a ser considerado “clásico” (vintage dirían los angloparlantes). Pero lo clásico no siempre es antiguo; ni lo antiguo es, necesariamente, clásico.

Un ejemplo del primer caso: una película de Clint Eastwood o muchas de Steven Spielberg.

Un ejemplo del segundo caso: “Un perro andaluz” de Luís Buñuel; o “El año pasado en Marienbad”, de Alain Resnais. O “La consagración de la Primavera”, de Igor Stravinsky.

Lo CLÁSICO se atiene a unas “reglas”, a unos esquemas más o menos convencionales y rígidos. Suelen ser éstos perfectamente comprensibles y evitan lo desconcertante, lo excesivamente experimental y lo “raro”; o, al menos, tratan de no abusar de ello. Pretenden los clásicos, asimismo, transmitir mensajes que FLUYAN ante nuestros sentidos sin sobresaltos y sin demasiadas… ¿preguntas?. Pero, por si a alguien le queda alguna duda: cada día aprecio más el valor de lo clásico (bien hecho y bien entendido).

Las líneas de lo clásico son las horizontales y las verticales.

Lo MODERNO (llamadlo “abstracto”, si lo preferís) opta por subvertir reglas, investigar, poner en duda lo establecido y “descoyuntar” lo convencional. Gusta de sorprender y se inclina por correr riesgos. Por eso suele ser muy explícito, muy subrayado: lo que hace por medio de lo que hemos dado en describir como “marcas evidentes (claramente denotadas) de la enunciación”, del discurso. A menudo, esta expresividad se transmite a través de montajes muy rítmicos y hasta frenéticos; también por medio de encuadres sorprendentes, poco usuales.

Las líneas de lo abstracto/moderno serían las oblicuas.

Desde luego, “El acorazado Potemkin” y esto…

http://www.youtube.com/watch?v=BRGnmQA3Ig0

… no tienen mucho que ver… Tratad de encontrar la diferencia (aunque, creo, salta a la vista). No perdáis la ocasión de ver esta joya de Jean Renoir: relajados, abiertos y en las condiciones apropiadas. No os arrepentiréis.

Y, si me permitís otro consejo: como ejemplo perfecto de un equilibrio sublime entre lo clásico y lo moderno, ved “SUNRISE” (“Amanecer”, 1927), de F. W. Murnau:

ANÁLISIS ESTRUCTURAL ESQUEMÁTICO: COMPOSICIÓN DE IMÁGENES

Análisis Esquema, CultAudiov-I003

Análisis Esquema, CultAudiov-I002

Por fin cumplo con mi promesa. Lamento mucho la demora. Pero sí que es verdad que el final de la Navidad ha sido complicado: tal vez sepáis a qué me refiero. ¡En fin!… Os facilito aquí un par de ejemplos: se trata de los dos anuncios que ya todos conoceis tan bien (los podreis descargar aquí).

En esta misma entrada veis, más arriba, los esquemas de ambos análisis estructurales. Os debo insistir en que esto NO ES UNA CIENCIA EXACTA. Por lo tanto, las posibles versiones que surgieran entre varios “analistas” podrían diferir de forma significativa. Lo que trataremos de hacer ahora es establecer un mínimo factor de incertidumbre, dentro de lo posible. De ahí mi interés por unificar unos criterios esenciales. Éstos son:

LAS LÍNEAS PATENTES se representarán con trazos negros continuos (tinta).

LAS LÍNEAS VIRTUALES CONVENCIONALES se representarán con trazos azules continuos (tinta).

LAS LÍNEAS VIRTUALES ESTRUCTURALES FIJAS se representarán con trazos azules discontinuos (tinta).

LAS LÍNEAS DE FUERZA se representarán con trazos rojos continuos, terminados en una punta de flecha, por ser entidades vectoriales (tinta).

EJES DE SIMETRÍA: Se representarán con trazos a lápiz discontinuos, punto-raya-punto.

LAS LÍNEAS DE MIRADA (O GESTO) se representarán con trazos rojos discontinuos, terminados en una punta de flecha, por ser entidades vectoriales (tinta). Por lo general, serán líneas más cortas que el resto.

ESQUEMAS GEOMÉTRICO-ESTRUCTURALES: Los trazaremos con lápiz, a base de líneas continuas (se recomienda el uso de lápices no muy blandos, ya que un trazo muy oscuro tiende a confundirse con la tinta negra). Éstos se refieren a esas formas que, más o menos claras (a veces apenas se intuyen), más  menos regulares, engloban las composiciones, en su totalidad o parcialmente. Recuérdense las composiciones en triángulo, en círculo, elípticas, trapezoidales, etc.

Sólo una línea de esta clase (en forma de “cuña” o angular) se puede ver en el segundo ejemplo (secador PHILIPS).

PUNTOS DE ATENCIÓN (O ENTIDADES GRÁFICO-PLÁSTICAS PUNTUALES, en general): Los representaremos por medio de no muy grandes círculos de color rojo (tinta).

Debo insistir en que las distintas líneas pueden correr paralelas, superponerse o, incluso, “confundirse”. En todo caso, conviene ser claro y sintético en todo análisis formal de este tipo. Ahí teneis, para empezar, un par de ejemplos. Espero que os resulten de utilidad, como una primera referencia.

DONALD Y PUNSET NOS ENSEÑAN QUÉ ES “PHI”

La verdad es que resulta muy instructivo, a la vez que encantador. Y perdonadme la debilidad, pero es que yo crecí viendo esos dibujos animados (en blanco y negro, claro) y escuchando esa bien modulada voz portorriqueña, con el fondo de una elegante orquesta.

Ya lo vimos en el aula (¡nos conectamos a internet, wow!), pero os lo cuelgo en el blog, por si perdisteis algún detalle. Os añado otro enlace de gran interés:

Y este enlace también es muy interesante y completo. Espero que a alguno le aproveche.

Finalmente, a los “políglotos” (en inglés) les recomiendo este breve vídeo.