Los primeros formatos panorámicos del cine

Aquí me tenéis de nuevo para profundizar un poco en un asunto que me parece bastante interesante: el de los formatos panorámicos. Es evidente que la idea ha tenido éxito a lo largo de la historia del audiovisual, ya que aún perdura su uso: ello se hace bien patente en los todavía recientes formatos anchos -y planos- de la televisión en alta definición. Sin embargo, conviene puntualizar que no es en la década de los 50 -en Hollywood, claro está- cuando se patentan los primerísimos procesos de filmación y proyección en pantallas panorámicas. Sorprendentemente esto ocurre en… ¡1895! (sí: es el año en que, oficialmente, se da por inventado el cine), cuando Woodville Latahn patenta el EIDOLOSCOPE, originalmente llamado PANOPTIKON, que carga una película de 51 mm. y genera imágenes con un extraordinario ratio de 1,85. Lathan, por cierto, se hizo más famoso por otro sencillo invento: el “Lathan Loop”, un pequeño “lazo” o bucle de película, que destensaba ésta antes de pasar justo a través de los mecanismos de arrastre y obturación (no obstante, conviene echarle un vistazo a este artículo de la WIKI, en inglés, sobre Eugene Agustin Lauste; o a este otro).

El Loop de Lathan

El Loop de Lathan

A propósito: al parecer, es con este equipamiento, el del EIDOLOSCÓPIO, con el que se lleva a cabo el 21 de abril de 1895, en Nueva York, la que sería la PRIMERA PROYECCIÓN PÚBLICA -aunque sólo asistieran miembros de la prensa- de una imagen en movimiento en los Estados Unidos (motion picture), por lo que se puede considerar ésta como una de las primeras exhibiciones cinematográficas de la historia del cine.

Sencilla representación de una proyección con el Panoptikon

Sencilla representación de una proyección con el Panoptikon

Posteriormente, en Italia, en el año 1914, Filoteo Alberini patenta el PANORAMICO, ¡con un increíble ratio de 2,52 y en película de 70 mm.! (“Il sacco de Roma”). Conviene recordar que estos inventos nos los podemos tomar casi como curiosidades historicas, ya que no suelen implicar más allá del estreno de uno o de escasísimos títulos, ya que su viabilidad técnica, industrial y comercial resulta imposible o improbable. Hay que esperar al año 1925 para ver alguna novedad en EE.UU. (NATURAL VISION, 63,5 mm. y un ratio de 1,84); pero, sobre todo, es a partir de 1927 cuando se desata una auténtica fiebre panorámica. Todo empieza con la POLYVISION, de Abel Gance, de tres pantallas (cuya proyección no es permanente; es decir: no es una suerte de “cinerama” a la francesa), con el que rueda su obra maestra, “Napoleón”. Destaca, no obstante, en el mismo año (otras fuentes mencionan el año previo de 1926), el ANAMORPHOSCOPE / HYPERGONAR, de Henri Chrétien: un AUTÉNTICO PREDECESOR DEL CINEMASCOPE. Fijaos: 35 mm., anamórfico y con un ratio de 2,66. Así que ya sabéis de dónde obtuvo la idea, veinticinco años después, la gran industria del entretenimiento en Hollywood (Twentieth Century Fox). Enseguida, aparecen el MAGNAFILM, el FOX GRANDEUR, el FEARLESS SUPER PICTURES, el FOX VITASCOPE, el REAL LIFE… Todos éstos con ratios de 2 o superiores. La fiebre termina en 1930 con el 50 MM., de la FOX, que utlizaba una película de 50 mm. (es evidente) y tenía un ratio en anchura de 1,80. Llega la Gran Depresión, luego la Segunda Gran Guerra, así que hay que esperar a 1952, como ya sabéis, para que resurjan con fuerza, y a consecuencia de otra gran crisis -esta vez en la industria del cine americana, por culpa de la televisión-, los formatos gigantes y panorámicos.

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Siguientes pasos: la edad dorada del cine mudo, la transición a los “talkies” y otros hitos tempranos

Al Jolson junto a una madre embelesada

Para empezar, os remito a varias entradas antiguas en las que se reactivarán, en algunos casos, los enlaces de descarga; como siempre, durante un periodo de tiempo limitado (hasta el 22 de marzo). Lo veréis al final y a lo largo de esta entrada.

Estamos, pues, en la culminación industrial y artística de una nueva forma de Arte. Sin embargo, a finales de la década de los 20 del siglo pasado, se desencadena una revolución que, salvando las distancias, podría equivaler a la que vivimos hoy en día: la adición del prefijo “audio” a la tecnología “visual” provocó un terremoto en Hollywood -sobre todo en aquel páramo californiano, pero no de forma tan traumática en Europa-, que arruinó ciertos negocios y no pocas carreras, algunas de las cuales se podían calificar entonces como gloriosas. En mayor o menor medida, nombres tan eminentes y memorables como Gloria Swanson, Erich Von Stroheim o Buster Keaton (¡los tres aparecen en la maravillosa “Sunset Boulevard”, de Billy Wilder!, no por casualidad), empezaron a declinar a partir de 1927… La terrible crisis de 1929 supuso la puntilla para la economía y esperanzas de millones. Imagino que la rutilante “ciudad de los sueños”, Tinseltown, no fue ajena a esto. Todo este proceso, a propósito, lo podréis ver, expuesto de un modo jocoso y magistral, en una indiscutible OBRA MAESTRA: “Cantando bajo la lluvia”, dirigida por un jovencísimo Stanley Donen, entre 1951 y 1952, con la inestimable ayuda del coreógrafo, cantante y actor, Gene Kelly. Ninguno debería dejarla de ver, si aún no lo habéis hecho.

Por supuesto, al tiempo que unos se arruinaban, otros se forraban (es una vieja historia, que se repite y se repite, a lo largo de los siglos). Los grandes estudios, las “Majors” (20th Century Fox, Warner Bros., Columbia, RKO, Metro Goldwyn Mayer…), tuvieron la visión, la potencia económica y tecnológica suficiente para sobrevivir y florecer con la llegada del cine sonoro. Ya en la década de los 30, el color culmina un proceso que sienta las bases definitivas de lo que hoy entendemos por cine.

Sin embargo, el mundo no se para, y tras el terrible “receso” de la Segunda Guerra Mundial, la irrupción paulatina de la televisión en la mayoría de los países económica y tecnológicamente avanzados -empezando por Gran Bretaña y los Estados Unidos-, impone nuevos retos a la industria del entretenimiento masivo. El cine responde con nuevos y espectaculares formatos de proyección y sonido, además de generalizar el uso del color. Así pues, conviene echarle un vistazo a este largo, accidentado (está repleto de sonados, ruinosos fracasos) y fascinante proceso.

OTROS ENLACES:

El futuro… ¿ya está aquí?

¡Pasen y vean, oh maravilla, oh asombro!… Pues de eso se trata, ¿no?. ¡Más veloz, más alto, más intenso, más difícil todavía!

No tengo nada en contra de lo sorprendente. Me preocupa lo efectista… ¿Una opinión personal, si se me permite?: lo esencial, lo importante, suele ser MUY SIM-PLE. Pero, claro: ésta es la típica opinión de un pobre viejo…

¡Que el espectáculo continúe!…

Los deslumbró, claro…

 

EL INVENTO DE LA SINCRONIZACIÓN DEL SONIDO CON LA IMAGEN EN MOVIMIENTO

Largamente prometido, os enlazo con una carpeta comprimida que incluye el documento definitivo en torno al tema que anuncia la cabecera de esta entrada.

Leedlo como una “novela”, y comprobad que no fue tan sencillo como ¡ale-hop, y de repente “El cantor de jazz”!… De hecho, apenas entro en las vicisitudes de la tecnología en Europa, lo cual es aun más complejo (pero menos trascendente, tal vez, a nivel histórico y comercial). Espero que os interese: AQUÍ, hasta el día 22 de este mes.

William Harrison Hays, un auténtico “Don Juán” (the VITAPHONE SYSTEM, 1926)

Will H. Hays se hizo muy famoso a partir de los años 30, sobre todo, debido a un código por él inventado, vigente en Hollywood hasta 1968. Si no sabéis de qué iba este famoso código (Motion Picture Production Code, de nombre oficial), considerad tan solo que Will Hays era un muy pío, conservador y radical cristiano; además de un tipo realmente… esto… apuesto.

En 1926, previo al estreno de “Don Juan”, protagonizada por el gran John Barrymore, el bueno de Will se dirige a los espectadores a través del sistema VITAPHONE. Disfrútenlo:

THE “THE JAZZ SINGER” (AL JOLSON´S) / LA PRIMERA PELÍCULA (COMERCIAL) HABLADA DE LA HISTORIA -1927-

Al Jolson (un judío lituano, nacido en 1886, de nombre real Asa Yoelson), protagoniza “El cantor de jazz” (Alan Crossland, 1927), un hito en la historia del cine por razones, básicamente, técnicas, y no tanto por méritos artísticos. Sin embargo, os podréis imaginar que la película fue un enorme éxito en su época, aunque aun no era íntegramente hablada (o “talkie”).

Unas pocas películas anteriores a “El cantor de jazz” incluyeron, esto sí, efectos sonoros y música, pero no diálogos (véase “Don Juán”, también de Alan Crossland, de 1926). Aunque no fueron pocas las posteriores… De hecho, es ya legendaria la resistencia de Charles Chaplin a esta innovación: piénsese en que “Luces de la ciudad” (1931) y “Tiempos modernos” (1936), aun eran películas mudas, aunque no carentes de sonido (en la última sí que hay algunas partes narradas y habladas). Tampoco “El circo”, de 1928, contaba con diálogos.

La violetera…

Y, si queréis ver “El cantor” completa…

AVISO IMPORTANTE: 12 DE FEBRERO DE 2014

He introducido algunas mejorías o aclaraciones en el documento de ayer. No son muchas, pero conviene que lo volváis a descargar y que sustituyáis el previo por éste. Podréis localizar las partes añadidas con facilidad porque están escritas en un color encarnado o anaranjado. Espero que os sea de utilidad.

Columna vertical para sujetar cámaras en tomas de trávelin vertical

 

YUTUB (TÉCNICAS CINEMATOGRÁFICAS)

Enredando por “You Tube” me he encontrado con un par de vídeos que muestran todo un catálogo de técnicas (movimientos de cámara, secuencias, planos, angulaciones, trucos, etc.), en una selección muy atractiva y con buen criterio.

Una vez más, se trata de un trabajo en inglés (lo que no es demasiado importante, ya que lo que nos importa aquí es lo visual puro). Os recomiendo un vistazo detenido.

FORMATOS CINEMATOGRÁFICOS: 2ª PARTE

Una de las más espectaculares secuencias de la historia del cine: BEN HUR. Rodada en un estudio que está en Roma, llamado…

En esta entrada se adjunta un enlace a un archivo encarpetado y comprimido en el que encontraréis varios documentos (imágenes y “word”) que ilustran el aspecto -nunca mejor dicho: recuérdese que, en inglés, aspect significa proporción o ratio– que el título de la entrada deja patente.

La carpeta estará a vuestra disposición hasta el día 24 de abril del corriente, viernes: AQUÍ.

Tened en cuenta, asimismo, que no existe una correspondencia directa entre los formatos y proporciones de las imágenes fotográficas, las del cine y las de la televisión; y que es imposible estimar unos pocos de entre dichos formatos como los verdaderos y únicos éstándares. Sólo por razones práctico-técnicas e históricas, los formatos televisivos se han ido adaptando, de forma más o menos aproximada, a los cinematográficos (en los últimos tiempos, sobremanera: considérese la implantación definitiva de las pantallas planas panorámicas en televisión como un estándar, por el momento, “definitivo”), ya que es en este medio -en el de la industria cinematográfica- donde se han llevado a cabo las innovaciones pioneras y más importantes en el paulatino proceso de “panoramización” de las proyecciones.

Todo ello empezó allá por los años 50; y, precisamente, como consecuencia de la competencia que los televisores le estaban haciendo a las salas de cine, en un proceso no muy diferente al que podemos estar experimentando en estos tiempos, y en una sociedad como la nuestra: primero, el CINERAMA, de 1952 *, que adolecía de demasiadas exigencias técnicas y era caro: tres cámaras y tres proyectores sincronizados; al año siguiente, la CENTURY FOX daba en el clavo con un sistema que simplificaba y abarataba la producción y la proyección: el CINEMASCOPE; aun hoy, todo un estándar, con unos ratios que oscilarían entre 2,35:1 y 2,55:1. Ha resultado tan productivo el invento que, incluso, ciertos directores -como Fernando Trueba- dicen pensar en “scope”. De hecho, el 99% del cine comercial se concibe hoy en día para este tipo de pantalla panorámica.

* El inventor del CINERAMA, Fred Waller, ya en el año 1939 patenta (no se llegaría a comercializar) el VITARAMA, que requería… ¡nada menos que ONCE proyectores de 16mm.! Y os he mencionado, además, el experimento que Abel Gance lleva a cabo en “Napoleón” (1927) con el proceso llamado POLYVISION, especialmente concebido para la realización de esta película.

Imagen

Vive la France!

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FORMATOS CINEMATOGRÁFICOS (INCLUÍDOS LOS MÁS PRIMITIVOS Y “PRE-CINE”)

Os ruego que le echéis un vistazo a la tabla que veréis al final de este artículo de la WIKIPEDIA (inglesa)… Pensad en que cada línea, con sus correspondientes detalles técnicos e históricos, es un invento, un formato, un creador, una forma distinta de afrontar el problema… Algunos de ellos tuvieron éxito; otros, apenas. Ciertos formatos pasaron ante la historia sin pena ni gloria, pero otros fueron durante décadas -o lo son aun- un estándar para la industria del cine o de la televisión.

No temáis: veremos lo esencial. Aunque algunos de estos nombres, y no pocos de sus trastos, ya nos resulten familiares.

Formato panorámico anamórfico sin “estiramiento” (stretching). A la izquierda, las bandas sonoras.