Cáncer (dedicado a Paloma Chamorro y al espíritu de toda una época)

Jesús Ferrero lo ha dicho: el cáncer nos asola. O eso parece. La última ha sido Paloma Chamorro. No la conocí, claro, pero formó parte -una muy importante- de mi vida. Ella lo hizo, como de la mía, de la de muchos “bichos raros” (que entonces no lo éramos tanto: la “rareza” era una suerte de virtud bien entendida y bastante extendida: ¡de poco nos ha servido!). Su programa “La Edad de Oro” duró apenas dos años, pero fueron decisivos e intensos. Por supuesto, las “fuerzas vivas” al timón de lo correcto (aunque la obsesión por la corrección de los que mandaban entonces era de otro tipo, claro está; no obstante, la obcecación y las nefastas consecuencias de la misma aún perviven en diferentes huéspedes, perfectamente fanáticos e intransigentes, con el agravante de “presunto liberalismo”) opinaron que su digno buque no debía consentir cruzarse en el ancho mar con semejante barcaza de dementes, viciosos, iconoclastas, minoritarios y transgresores de todo lo más sagrado, ya fuera ésto civil, religioso o militar.

Por supuesto, no podemos pensar en una “plaga bíblica” que se ceba en España tan solo. Pienso en Bowie y en tantos otros… El útimo ha sido John Wetton. ¿Cáncer?… Lo más probable. Imagino que es un “modo de vida”… Entonces, tal vez, estemos muchos condenados, ¿no es así?… Lo cierto es que lo que dice Jesús Ferrero en El Mundo del 31 de enero de 2017 no suena tan descabellado: creo en la “especificidad” hispana. Por supuesto, se puede englobar en el contexto europeo u occidental; pero algo nos diferencia: el desproporcionado peso de la DESILUSIÓN, del RENCOR y de la CONTRADICCIÓN en la química venenosa de nuestro pasado y de nuestro entorno.

Una vieja amiga (creo que podría añadir: de la infancia) me prestó un libro cuyo autor no consigo recordar, aunque sí podría asegurar que era centroeuropeo; austriaco, creo. El nombre de aquellas memorias (se trataba de un libro autobiográfico) era perfectamente recordable: “Cáncer”… La tesis de aquella obra tremenda era muy simple: el cáncer nos corroe con los ácidos de la infelicidad, el estrés y la tristeza. Ella, mi vieja amiga, padeció, en las carnes de uno de sus más directamente allegados, la maldición de la enfermedad, pero terminó “vacunándose” con el antídoto (cuya eficacia nunca ha sido del todo probada) de un matrimonio pronto y muy ventajoso; espero que, además, haya sido feliz. He perdido el contacto, así que desconozco el resultado de tal “experimento”. Por descontado, les deseo a ambos una larga y fructífera vida… juntos.

Esa tesis (a estas alturas, no creo que la desconozca nadie) me ha rondado la cabeza desde la lectura de aquel libro, bastante próxima en el tiempo a mis momentos vitales culminantes: coincidentes con algunos de los más lamentables y decisivos (no de la misma forma en que “La Edad de Oro” o el “Auambabulubabalambabú”, del ínclito Luís Avín, me afectaron decisivamente) encuentros, decisiones e indecisiones de mi propia vida; valga la redundancia. Casualmente, aquello se desencadenó en Madrid, así que la “Movida” se imbricaba, de algún modo, con lo que me pasaría entonces… Pero la decadencia ya se palpaba en el ambiente: recuerdo a Poch, el cantante de “Derribos Arias”, literalmente demente, con sus gafas rotas por el puente, pegadas con cinta aislante o celo, sentado solo, balbuceando incoherencias y la mirada perdida, en la mesa de una pizzeria de mala muerte en Malasaña. Corría el año 1991. Moriría Poch no muchos años después de aquella visión espectral de una época, entonces ya en pleno desmantelamiento… ¿Os acordáis, viejos e ilusionados votantes de un partido socialista aún vivo? (o eso parecía).

Creo que no ofenderé a nadie si me permito sacar a colación a otro donostiarra bastante demente (o demencial: buena persona, en todo caso) con el que coincidí en esta “aventura”: el fundador de “Duncan Dhu”, Juanra Viles. Acabo de averiguar que finalizó sus devaneos “artísticos” al encauzar su vida, adecuadamente, a través de los “almamáteres” de Deusto y del Peneuve (sin duda, ¡sentó la cabeza!: ser de buena familia es lo que tiene). Sea como sea, a un pobre cántabro ex-votante socialista, como mucho, se le habrá podido permitir ser testigo de estas fructíferas trayectorias; o, por el contrario, aspirar a más, sí, mas tan solo mediante la venta al diablo y la renuncia de una identidad que parece que no se ha dejado cuajar nunca… Os sacaré de dudas: Juanra y yo compartimos habitación en la misma pensión de Lejona, en la que ambos solíamos ver “La Edad de Oro”; eso cuando Jose Ferreño (más tarde conocido como Andoni Ferreño) y sus secuaces de CC. de la Información nos lo permitían. Con frecuencia le llamaba “Felipe” a Juanra, no sin cierta malicia. Él abandonó los estudios de Bellas Artes. Yo no… Por eso él ahora es político y… yo no (y porque él es ciudadano de la “Perla del Cantábrico”, superpotencia cultural, industrial, playera, paisajística y gastronómica global, claro; yo sólo nací y habito una entelequia, al borde de la consunción y de la más absoluta irrelevancia, llamada Santander: no está mal Santander; lo malo es que ya ni los de aquí lo sabemos… ¡no digamos las oligarquías político-económicas o los de la propia tele, incluida TVE!).

¿Ven cómo salen los “venenos” a relucir?… No es tan difícil adivinarlo: la división, el rencor, la decepción, la desilusión de los buenos: de los que habremos dedicado la vida a esperar que nuestra lealtad y esfuerzos (nuestra buena voluntad) fuesen ALGÚN DÍA premiados, reconocidos… La traición, la mediocridad, la manipulación, la escisión, el maniqueismo, el victimismo consentido y subvencionado, la promesa siempre pospuesta “sine díe”, la acumulación de prebendas y de herencias, el inevitable fracaso: hereditario, contagioso, pero inducido, potenciado… ¡fomentado por los que creen que lo poco que tienen y queda, aún menguante y con todo, ha de ser acaparado!: por ellos.

Cainismo, se dice. Cancerismo, me tomo la libertad de “inventar”: un veneno lento y a muy largo plazo. Aleatorio, pero de incidencia creciente, con los años. Los buitres nos contemplan: los propios y los ajenos… Por eso te debo recordar a ti, Paloma: ave rendentora, que se extingue en todo, salvo en nuestro recuerdo: siempre volarás en él y con los que aún conservamos tu voz y tu imagen, grabadas e indelebles, como símbolos de una época quizá no tan luminosa, después de todo, pero sí esperanzada.

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Plasma / LCD / LED (y otras tecnologías)

Pasada ya en televisión, hace poco más de una década, la época del tubo catódico (CRT: Cathode Ray Tube), debemos centrarnos en entender de qué manera funcionan las pantallas que nos invaden -y hasta nos gobiernan- las vidas. A saber: las de tecnología LCD, las LED y, en menor medida, las de plasma, que parecen estar perdiendo cancha tecnológica y comercial, a pesar de sus virtudes.

En general, si os conectáis a los enlaces sugeridos (la mayoría de la WIKIPEDIA), os podréis hacer una composición bastante exhaustiva y panorámica de este complejo tema. Por supuesto, conviene leer más allá de las introducciones. No obstante, voy a procurar ponéroslo fácil. Por eso, procedo a compartimentar la informacion:

CRT (tubos de rayos catódicos):

  • Exploración entrelazada: se trata de la más importante característica tecnológica de las emisiones y recepciones analógicas modernas de televisión. Los conceptos de CAMPO y CUADRO son esenciales, y conviene no confundirlos. Su invento se debió a una multitud de factores técnicos que no resulta imprescindible conocer con todo detalle.

          Plasma:

  • Ventajas de estas pantallas: Mayor contraste y profundidad de negros / Mayor ángulo de visión / Práctica inexistencia de los efectos de “estela” o “fantasma” por la casi total anulación del tiempo de refresco (de sustitución de un color por otro) / Colores más naturales y suaves, además de contar con una gama más rica / No contienen mercurio.
  • Principales desventajas: Mayor consumo eléctrico y, por lo tanto, irradiadoras de calor / Por lo general, más caras / Suelen ser más grandes, pesadas y gruesas / A menudo causan interferencias en otros aparatos eléctricos (en los de radio, p. ej.) / Son susceptibles de padecer el efecto de “pantalla quemada”.

          LCD:

  • Exploración progresiva: No se trata de un procedimiento de escaneo exclusivo de las pantallas LCD, pero es en éstas donde más a menudo lo contemplamos hoy en día, además de poder verla en las propias pantallas de ordenador. También aplicada en las de plasma.
  • Ventajas de estas pantallas (frente a las de plasma): Mucho menor consumo eléctrico y escasa generación de calor / De producción mucho más barata / Su tamaño puede oscilar entre la miniatura y el gigantesco / Colores muy vivos.
  • Principales desventajas (frente a las de plasma): Los colores, la saturación, el brillo y el contraste varían de forma significativa según el ángulo de visión / En las pantallas más antiguas, sobre todo, la iluminación trasera podía no ser homogénea; especialmente apreciable en los bordes de la imagen / La gama de colores es, sobre todo en los modelos más baratos, significativamente limitada / El nivel de contraste es bastante pobre, debido a que los cristales líquidos nunca pueden bloquear toda la luz que se genera en la pantalla trasera (backlight) / Son frecuentes los efectos “estela” o “fantasma” en las imágenes en movimiento.

          LED:

  • Ventajas de estas pantallas (frente a las LCD): Mayor contraste y profundidad de negros, sobre todo / Mejoría significativa en la riqueza de las gamas cromáticas. Por lo demás, la tecnología LED se ha ido imponiendo, y los avances han llegado con celeridad, uno tras otro. Os sugiero que leáis las páginas cuyos enlaces veis a continación:
  • Primer enlace
  • Segundo enlace
  • Tercer enlace
  • Cuarto enlace

          OTRAS TECNOLOGÍAS (el futuro):

  • OLED: Diodo orgánico de emisión de luz. Aún está un poco verde la tecnología (en aspectos secundarios, los cuales, sin embargo, están influyendo en su viabilidad y rentabilidad comerciales; ¿o no son tan secundarios?), aunque es evidente que tiene futuro… ¡Bueno!: si podéis leer en inglés y os conectáis al enlace anterior, veréis que hay quien lo pone en duda.
  • Paneles SED (Surface-conduction Electron-emitter Display): Tecnología experimental que ha sufrido un parón en su desarrollo, el cual bien podría ser definitivo. Sin embargo, la idea no es mala del todo. Ha sido desarrollada en Japón por Canon y Toshiba.

Leopoldo Pomés: por si vais a Barcelona en vacaciones

Fotógrafo y publicista de la “escuela catalana” de creativos. Lo cierto es que esa escuela, a lo largo de muchas décadas -y no sólo en publicidad-, fue sinónimo de “escuela española”. Susceptibilidades aparte, más o menos sobrevenidas, la importancia de la capital catalana, en más de una vanguardia artística y/o industrial, ha sido innegable. Supongo que todos deseamos que siga siendo así, de forma indefinida.

Por lo tanto, con la excusa de esta exposición-homenaje al ya veterano Pomés, os enlazo al artículo que El País publicó hace ya unos días.

De su obra, y puesto que uno ya tiene “cierta edad”, os puedo decir que él fue responsable de un estilo y de la creación de más de un icono, que ha quedado grabado en la memoria de un par de generaciones.

Una historia de la televisión en España

He encontrado este documento en You Tube sobre los balbuceos de la televisión en España (o, más bien, de Televisión Española), que, como muy bien sabéis, se fundó en un edificio no muy grande del Paseo de la Habana, en Madrid.

La producción, al parecer, es del año 1996 -se celebraba entonces el 40 aniversario de TVE-, y el tono es más bien ligero y humorístico, pero bien os puede servir para haceros una idea de cómo fueron los sencillos orígenes de algo que para vosotros, hoy en día, resulta tan masivo, tan cotidiano y normal como el aire que respiráis.

Sin embargo, aquella televisión sólo era visible, entonces, para un selecto grupo de privilegiados de la provincia de Madrid (aunque la programación, todo sea dicho de paso, no fuera nada del otro mundo; apenas unas pocas horas de música y danzas, en directo, así como películas del NO-DO). De hecho, aún habría que esperar a la década de los 60 para que la cobertura de uno de los canales -el VHF, conocido popularmente como la “Primera Cadena”- fuera casi tam amplia como la del territorio nacional. Otros veinte años más, por cierto, habría que esperar en las “provincias secundarias” -la de Santander, por supuesto, era una de éstas- para tener el privilegio de añadir a la lista de canales el UHF, o “Segunda Cadena” (la 2 actual), nacido el 1 de enero de 1965.

Asimismo, os remito a una entrada antigua en la que podreís enlazar con un reportaje, mucho más reciente, en el cual se repasa la historia de los servicios informativos de TVE. Creo que merece la pena que le dediquéis unos minutos.

Acerca de la época que… ¡nos amenaza! (es inminente)

¡Avisados quedáis!… Ya un poco en serio: se trata de un artículo que repasa ciertas campañas navideñas, financiadas por grandes empresas y corporaciones. Tales campañas se han convertido en “clásicos”; en casi un género publicitario en sí mismo. Os animo a echarles un vistazo.

No se puede decir que no echen el resto, en este esfuerzo, los publicistas y creativos más avezados. Tal vez tengamos la oportunidad (y el tiempo) de comentar alguno de ellos.

Aprovecho la ocasión, con demasiada antelación, para desearos unas felices fiestas… ¡si es que nos dejan!.

HISTORIA DE LOS TELE-DIARIOS

Viejos tiempos

Es un documental que nos muestra una faceta de la televisión muy característica; una parte de nuestra historia y del progreso de la sociedad y de las tecnologías. Os recomiendo este documental de RTVE. Muy interesante.

http://lab.rtve.es/telediario-historia-de-una-imagen/documental/

Otra cosa muy distinta -y de la que no voy a hacer aquí ninguna alusión o referencia- es la calidad intrínseca o la, a veces, demasiado llamativa parcialidad de la que estos informativos han hecho o hacen casi alarde. Es éste un tema complejo y polémico… para otro momento.